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El San José no puede pasar del empate en Alcalá en un duelo marcado por la actuación de Carmona Otero, que escamoteó dos penalties clarísimos a favor de los cañameros
No es que fuera un partido brillante del San José. De hecho, hay muchas cosas que se ponen poner en el debe de los de Zou Feddal, que no empezaron a crar peligro hasta la segunda parte. Mejor dicho, hasta que Dimas, que entró en el descanso, empezó a tener contacto con el balón. Antes, se había visto a un San José maniatado, incapaz de llevar peligro a la meta alcalareña, y se habían producido dos ocasiones claras a favor de José Carlos López.
Pero cuando Dima dijo aquí estoy yo, el escenario cambio radicalmente y el San José se hizo dueño del partido. Era tal su superioridad con respecto al resto de participantes en el encuentro que uno se pregunta cómo es que este chaval está jugando en Primera Andaluza. Cada vez que tocaba la pelota parecía Messi. Controlaba, encaraba y se iba de cuántos le salían a su paso. Además, su asociación con Kiki, el mejor de los cañameros, como casi siempre, era un deleite para los aficionados, que veían de cerca la posibilidad de llevarse el partido.
En una de éstas, un balón desde la derecha buscando al ex del Sevilla, lo pinchó a la perfección dejándoselo muerto dentro del área. El defensor que le acompañaba lo arrolló claramente, en lo que viene a ser un penalti de libro. Pero Carmona Otero miró para otro lado, dijo “sigan, sigan” y la pena máxima se quedó en el limbo.
A pesar de esa jugada, la sociedad Kiki-Dimas funcionaba. El centrocampista veía los huecos y el extremo se las llevaba todas, ganándole la partida a sus defensores. Varios pases de los denominados “de la muerte” salieron de sus botas, pero ni Plusco ni Lobo pudieron convertir esos regalos en gol. En una de éstas, el canterano azulino, ex del Mairena, se lesionó y tuvo que abandonar el campo cojeando, aunque según las primeras informaciones al respecto, la evolución es positiva.
En ese tramo del encuentro, el San José era muy superior y el gol se rumiaba en las gradas, pero ya fuera por falta de acierto, ya fuera por la acción del trencilla, el tanto no terminó de llegar. En el minuto 80, un balón filtrado llegó a Pipi dentro del área, que fue claramente derribado (otra vez) por el defensor del Alcalá. Todo el mundo esperaba la señalización de la pena máxima, pero Carmona Otero –que sólo había pitado un partido previo en Primera Andaluza esta campaña- volvió a mirar para otro lado, ante la mezcla de estupor, enfado e incredulidad en las huestes cañameras, mientras desde la grada le llamaban, con sorna, “Mateu Lahoz”.
A raíz de esa jugada, las opciones azulinas se torcieron. Primero porque el colegiado sacó la segunda amarilla por protestar a Sergio Ortiz, que estaba amonestado desde la primera parte, jugando en la izquierda, con Raúl Cabrera en el banquillo. Para colmo, Feddal, que pareció ser el entrenador del equipo rival, sacó del campo a Kiki y cambió de banda -momentáneamente- a Dimas. Entre la inferioridad y los cambios, el dominio cañamero se apagó y llegaron dos contras alcalareñas que hicieron temer un mal mayor, pero los locales tampoco estuvieron finos en la finalización.
El árbitro amenazó con parar el partido, recriminando al banquillo del San José el comportamiento de la grada, pero no llegó a hacerlo y, en los últimos instantes llegaron dos ocasiones más de los azulinos que, por muy poco, no acabaron en gol.
Con el empate, el San José ve como el Palomares se le pone a tiro por lo que, a expensas de lo que pase en la próxima jornada, los cañameros podrían tener que jugarse su plaza en los Play Offs en la última jornada ante los aljarafeños. Un San José que pudo hacerlo mejor, pero que fue claramente perjudicado por la actuación arbitral.