La periodista y escritora presentó en Estación de las Letras ‘Amada Carlota’, un libro de mujeres silenciadas, amor, dolor y lealtad, que cuenta hechos del pasado que siguen estando vigentes en la actualidad
Aseguró Marta Robles este jueves en el Antonio Gala que en su carrera como periodista y escritora “no pretendo ni adoctrinar, ni evangelizar ni nada que se le parezca”. Pero con su última novela – y, por extensión, con su literatura – sí busca “poner de manifiesto cosas que suceden a nuestro alrededor y que sobre todo nos conmuevan, que nos muevan ese corazón que tenemos tan endurecido y que hace que ya nada, ni el dolor ajeno, nos importe”. Y con ‘Amada Carlota’, la escritora ha vuelto a La Rinconada para hablar de silencios dolorosos y mujeres silenciadas en una novela dura, que estremece pero que engancha, en la que sufre y se disfruta a partes iguales.
Porque, como explicó Robles, en una novela “no puedes estar todo el rato sufriendo. Tienes que sufrir, tienes que gozar, tienes que reír, tienes que llorar. Tienes que sentir”, como si de un viaje se tratase. Y que cuando acabe, “con todas las heridas, el lector tenga la posibilidad de reflexionar sobre lo que ha leído”.
La escritora vuelve a viajar con Tony Robles, ese carismático experiodista de guerra y detective “quijotesco”, marcado por las heridas y las cicatrices de una vida, “seductor, que sabe escuchar” y, ante todo, leal. Tanto que ya son cuatro novelas con esta en las que Marta Robles viaja con él. Una suerte de “cartografía emocional” como la definió en la introducción al encuentro la delegada municipal de Cultura, Raquel Vega.
Una novela de mujeres silenciadas
‘Amada Carlota’ surge, tirando del hilo, de las confesiones de la hermana de una amiga del colegio. Como muchos, le relató su vida pidiéndole que la escribiera. Aunque declinó la invitación, se quedó con detalles y la sombra de la muerte de la que fue su amiga, por la que la hermana pasó de puntillas. Su trabajo periodístico le dio bases para crear una historia con muchas oscuridades, pero también con mucha luz, como la propia autora reconoció.
La novela habla de mujeres silenciadas y de dolor infligido y callado a lo largo de generaciones. Se desarrolla en tres espacios temporales distintos, arrancando en 1985 cuando a una chica, tras dar a luz en una clínica clandestina de Asturias, le es arrebatado su bebé.
De ahí salta a 2018, al presente de Roures y la jueza Carlota Aguado. “Mujer de armas tomar, con un prestigio inmenso en su carrera profesional”, pero que tiene “una trastienda llena de agujeros negros” y que, en sostenerla cuando parece que se va a romper, se pone más en evidencia la lealtad – y el amor – que hacia ella profesa Roures. Por último, el relato salta a finales de los años 60 y a una vida de apariencias y, nuevamente, de silencios, violencia y sometimiento en un matrimonio de conveniencia.
Tres escenarios en los que, “como en todas las novelas, realidad y ficción se mezclan”. Tres épocas con momentos tan negros como negro es el género que le apasiona y que sigue explorando.
Robo de niños, abusos sexuales y silencio, culpable y cómplice, de las mujeres
Al hilo de la videopregunta de la escritora Carmen Posadas, Robles afirmó que – sin ser autobiografía – “todos los escritores hablamos de nosotros mismos”, porque se hace con “nuestra propia percepción de las cosas”.
Desde la necesidad de que “los argumentos de ficción estén apuntalados en datos absolutamente reales” – porque “las novelas no tienen que ser realidad, pero sí tienen que parecerlo” – detrás del libro hay un exhaustivo trabajo de investigación con el que, mediante ‘Amada Carlota’, Marta Robles aborda el robo de niños, los abusos sexuales, la negación y borrado de las mujeres desde el sometimiento y la aceptación – otra vez desde el silencio, culpable y cómplice – de esa violencia. Situaciones que fueron mantenidas y normalizadas hasta hace no mucho y que, como reflexionó la autora, están volviendo a asumirse con normalidad.
Es con ello también una historia de “malos cotidianos”, esos que “están en todas partes. En el café donde desayunas, en el colegio, en la propia universidad. O en tu casa. O en tu cama. Esos que no tienen cara de malos y que son los que a mí verdaderamente me dan mucho más miedo”, aseguró.
Argumentos que no se deben repetir
Al hilo de la presentación, y de la mano de también periodista y escritor, Cristóbal Cervantes, dejó Marta Robles muchas reflexiones, a cual más interesante, y que son como ese poso que deja la lectura de ‘Amada Carlota’. Que “la bondad está muy por encima de la inteligencia”. Que “todo el mundo tiene escaparate y trastienda”. O que “solamente hay dos cosas importantes en la vida: el amor y la muerte”. Explicó además que “en las novelas negras no se habla de buenos y malos, se habla del mal y de qué lleva hasta él, que lo mismo que lleva el bien, el amor”.
De todo hay buena ración sin duda en esta novela que propone como un viaje personal para llegar a la reflexión personal. Que la propia Robles apuntó: “tenemos que darnos cuenta de que hay muchos argumentos que siguen vigentes en nuestros tiempos, que hay que analizarlos, recordarlos y tratar de que no se vuelvan a repetir”.
A la videopregunta de la escritora Nativel Preciado – que cerró este encuentro – dejó caer que en su próxima novela tocará la violencia que no siempre es física y que quien la sufre no ve o no quiere ver. Libro para el que ya tiene invitación para volver de nuevo a La Rinconada, en donde es Premio Factoría Creativa.