La editorial Donbuk ha presentado ‘Hermanos Valdebruma’ en Estación de las Letras, una obra colectiva en la que cinco escritores firman relatos independientes unidos por un hilo común. Para todos ellos, se trata de su primera publicación, una experiencia que, según reconocen, ha ido más allá de lo literario: “Nos convertimos en familia sin darnos cuenta”
La editorial Donbuk ha presentado una nueva antología de relatos en Estación de las Letras. Un encuentro conducido por su editor Juanma Torrijos y que reúne relatos cortos del alumnado de la Escuela de Escritura de Sevilla (EES).
El libro construye su relato en torno a un padre severo cuya influencia marca la personalidad de sus hijos. Cada autor da vida a uno de los hermanos, configurando un mosaico de miradas que, aunque autónomas, se entrelazan en una misma historia.
Durante la presentación, los autores compartieron sus sensaciones al tener el libro por primera vez en sus manos. La ilusión fue el sentimiento más repetido tras meses de trabajo: ver el resultado en formato físico supone “el primer paso para seguir creando”, además de una satisfacción personal tras mucho tiempo escribiendo en la sombra.
Cada personaje refleja una perspectiva distinta dentro del núcleo familiar. En este caso, Javier J. Rodríguez Romero hizo a Benjamín, David Rubio a Ateneo, Silvia D. Morgado a Nora, Carlos del Río Lima a Gonzalo y Jessica A. Beckmann Frau a Aitana.
Benjamín, el menor, es un estudiante de cinematografía marcado por su vocación artística y la incomprensión de su padre. Ateneo representa al hombre hecho a sí mismo, en conflicto con su mundo interior. Nora, una de las mellizas, encuentra cierta libertad en la falta de expectativas que recaen sobre ella. Gonzalo, el hermano mayor, asume el rol de referente familiar, pero termina alejándose ante la presión paterna. Por su parte, Aitana, la otra melliza, permanece en casa, con un perfil más discreto pero exitoso.
Los autores también reflexionaron sobre el proceso creativo, reconociendo que uno de los mayores retos fue enfrentarse a la idea de que su trabajo iba a ser leído por el público. En este camino, destacaron el papel de su formador, Juanma, a quien atribuyen haberles dado las herramientas necesarias para iniciarse: “Nos enseñó a montar en bicicleta y con esta historia empezamos a pedalear por nosotros mismos”.
En cuanto a su futuro en la escritura, las sensaciones son diversas. Algunos lo afrontan con entusiasmo, mientras que otros lo hacen con respeto ante un terreno aún por explorar. Eso sí, todos coinciden en sentirse preparados para recibir críticas. El acto concluyó con una reflexión que resume el espíritu del proyecto: “Somos aprendices dispuestos a desnudarse, y eso es valiente”.