El Proyecto General de Investigación ‘Cerro Macareno’, dirigido desde la Universidad de Sevilla, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de La Rinconada y su Museo, está llevando a cabo una nueva campaña de estudios arqueológicos sobre este yacimiento, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), tras la última realizada el año pasado
Los trabajos desarrollados en este año constituyen una continuación del Proyecto General de Investigación desarrollado en los últimos años con el objetivo de completar la excavación de los cortes realizados en la elevación occidental. En concreto, el corte 2, destinado a documentar un área artesanal de fines del siglo V e inicios del IV a.C. que ya se conocía desde las excavaciones de emergencia llevadas a cabo en 1974 por el Museo Arqueológico de Sevilla, que se inició en la campaña de 2025 y que culmina en esta.
Recientemente, la I Teniente de Alcalde y delegada de Cultura, Raquel Vega, junto al director del Museo Arqueológico de Sevilla, Antonio Pérez Paz, la directora del Museo de La Rinconada, Maribel Rodríguez Achutegui, así como personal técnico del Centro Logístico del Patrimonio Cultural de Andalucía —cuya sede se ubica en La Rinconada— y de la Delegación de Cultura de Sevilla, han realizado una visita a este yacimiento que se remonta al siglo VIII a.C., guiados por el director del proyecto y profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, Francisco José García Fernández.
“Estamos completando la excavación del año pasado, terminando de extraer las instalaciones industriales desde finales del siglo V a.C. y principios del IV a.C. que hay en la parte superior. Hornos pequeños de cerámica y un horno metalúrgico que ha aparecido, probablemente de cobre, muy completo, con todos sus elementos muy bien conservados en el interior, lo cual permite estudiar el proceso de fabricación”, ha explicado García Fernández. El director ha destacado que todo indica que es de los mejor conservados que se conocen ahora mismo.
Asimismo, se están vaciando las habitaciones que quedaron sin completar su excavación el año pasado, estancias de la fase anterior, “que son habitaciones de vivienda, talleres y cocinas de función doméstica, pero probablemente vinculados a la transformación agrícola por la cantidad de semillas y de restos de fauna que aparecen”.
En este sentido, durante la visita, el director del proyecto ha señalado que se han encontrado miles de pepitas de uvas, lo que señalaría un Cerro Macareno rodeado de viñedos y una posible industria vinícola.
“Con respecto a las estancias hay una serie de habitaciones, unas de función más doméstica, básicamente estancias para comer y para dormir; un espacio central, probablemente semiabierto, de cocina con muchísima actividad, que empezamos a excavar el año pasado, y una zona con sucesión de pavimentos de cantos rodados y de hogueras, que se corresponden a talleres”.
La vida de estos ámbitos se desarrolla a lo largo del siglo V a.C. Esto constituye en sí mismo un dato de gran interés, ya que no solo se están documentando en extensión un periodo poco conocido en el bajo Guadalquivir, el siglo V a.C., es decir, la transición del mundo tartésico al turdetano, sino que estos están ofreciendo una compleja secuencia de ocupación, con niveles de hábitat, de abandono y de reocupación. Estos dibujan un periodo muy dinámico, con cambios de uso del espacio y una variedad de estrategias económicas, que combinan la agricultura especializada, la ganadería, la caza, la industria y el comercio.
Como ha subrayado Raquel Vega: “El Ayuntamiento continúa con su apuesta por el conocimiento de su principal yacimiento arqueológico, con el respaldo a las excavaciones e investigaciones junto a la Universidad de Sevilla, también un proyecto escuela en el que los estudiantes del Grado y Máster de Arqueología de la Hispalense hacen sus prácticas”.
La responsable municipal de Cultura ha señalado que “los hallazgos de la investigación nos revelan una economía muy diversificada ya en el siglo V a.C., como es el descubrimiento de esa Rinconada vinícola de viñedos que hace que el campo también fuera protagonista junto con la industria en la época. Una industria que está vinculada al envasado y a la cerámica, a las ánforas y a la actividad de hornos, a la fundición de bronce y también ganadería con los restos de animales encontrados, lo que nos da una fotografía de una Rinconada muy dinámica desde el punto de vista de desarrollo económico”.
Por último, Vega ha querido destacar que “seguiremos estableciendo vías de colaboración con el Museo Arqueológico de Sevilla”.
La directora del Museo de La Rinconada señala que ahora empieza el momento de estudiar el material en profundidad, realizar los análisis pertinentes para poder profundizar en el conocimiento de cómo era esta población del siglo V a.C. y seleccionar que material puede ser expuesto en el Museo para que la ciudadanía pueda conocer estos avances de primera mano. Tras estos estudios, se comenzará a trabajar además en un nuevo Proyecto de Investigación, para los años futuros.