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José Antonio Fenoy: “De reyes habla cualquiera, yo quiero darle voz a los que no protagonizan libros”

Cultura y patrimonio |

Con su primera novela este autor, que no se considera escritor, recorre Sevilla desde distintas personas anónimas y sus historias entrelazadas a lo largo de distintas épocas históricas

Una patología cardíaca, una ciudad que se queda vacía y pasear por sus calles con el perro y la noche. Si la literatura necesita de una chispa que la prenda, para el rinconero José Antonio Fenoy ha tenido todas estas. Y sin ser aficionado a leer, ni tan siquiera a expresar sus sentimientos, una noche, contemplando la Giralda, se lanzó a escribir. De ahí salió ‘El soñador de Sevilla’, una novela a base de historias anónimas, con parte histórica y parte emocional, que da protagonismo a quienes nunca lo han tenido.

Esta “Ciudad Libro”, como la denominó la delegada de Cultura, Raquel Vega – y que recibirá de manos de los Reyes de España el Premio Nacional de Fomento de la Lectura el próximo 15 de diciembre – tiene también en Estación de las Letras espacio para los escritores locales, como el caso de Fenoy.  La cafetería del Centro Cultura de la Villa acogió un café literario protagonizado por este técnico agrícola, que no escritor. Aunque tenga ya dos novelas publicadas, la segunda con apenas unos días de vida. “Escribir no es mi profesión, es un antiestrés. Hay quien se va a correr o a hacer yoga. Yo lo tengo como forma de evadirme”.

Un aviso del corazón y un libro salido del corazón

Y es que un infarto y la recomendación de hacer deporte hizo que cada noche, “cuando ya el centro de Sevilla se queda vacío de turistas”, saliera a pasear. A veces solo, otras veces con su perro. Y contemplar rincones “de la que para mí es la ciudad más bonita del mundo”. Muchas veces “sentado en el banco que hay saliendo del Patio de Banderas y mirando hacia la Giralda”. Ante esa experiencia sintió la necesidad de escribir lo que sentía. Escribir fue su salvavidas, lo que hizo “que me parase en la vida” y que, además de liberar tensiones y estrés, diera cabida a todo lo que tiene en su alma. Una “salida para reconstruirme”.

Hombre de pocas palabras y de contenida expresión – dio fe de ello Alberto Álvarez, cuya amistad nació compartiendo grada en el estadio de un equipo de fútbol de la ciudad, que lo acompañó como entrevistador en esta presentación –, escribiendo ha sacado un lado más emotivo y emocional, creando una obra sentimental desde una mirada con el corazón abierto (no solo por su afección) a la belleza, la sensibilidad y el amor. Romántico “a ratos”, este destila por todas las páginas y en muy diferentes formas y expresiones.

Son muchos los personajes que sueñan en este libro. Uno de ellos es José Antonio, acompañado de su perro Mantecado. Como el autor y su mascota. Asegura que son la única mención autobiográfica, ya que “todos los personajes son ficción, inventados por mí”. No son él, pero tienen parte de él. Como Idris, el jardinero de época musulmana que trajo los naranjos a Sevilla, una evocación también de su sueño, habiendo sido jardinero y plantado los naranjos de la avenida de la Constitución.

“El soñador se ha hecho personaje”, y se teje mediante las conexiones de anónimos de distintas épocas históricas un relato en el que Sevilla es el hilo conductor y el personaje principal. Están un albañil que trabajó en la construcción de la Giralda, el referido jardinero, el limpiabotas que quiere llegar a ser imaginero y tallar para la Semana Santa sevillana… Gente desconocida que es la que teje la historia y la vida de la ciudad. “De reyes habla cualquiera, yo quiero darle voz a los que no protagonizan libros”, trasladando a El soñador de Sevilla “lo que a mí me pasaba”.

Escritor sin guion que escribe por inspiración

No es escritor de método ni de esquema. Su literatura es fruto de la inspiración. La que le puede venir estando en el campo, “pongo el móvil en modo avión y estoy quince minutos escribiendo”. O paseando por Sevilla. No la tiene como un trabajo con una serie de horas obligatorias empleadas delante del ordenador.

Reconoce, igualmente, que “no soy un gran lector”. Quizás por eso para escribir lo fíe todo a la inspiración y no a un género, un estilo o una formas que haya leído en otro autor. No llega a la escritura por afición a la lectura, sino como vía de expresión. “No tengo una referencia ni tengo un guion” Admitió que, con dos incursiones ya en la literatura, “no tengo la inquietud de leer y ver cómo escriben otros porque esto creo que es como el toreo”, comparó. “Morante torea de una forma y Curro Romero de otra, cada uno con su personalidad. Y como en el toreo, sé que hay técnicas, que hay géneros, pero yo tengo mi forma de escribir, y me quedo con mi personalidad”.

Su estilo, contra su propio pronóstico – “no esperaba nada, lo saqué para regalarlo a mi familia” – ha ido cuajando, yendo ya ‘El soñador de Sevilla’ por su quinta edición. Y con una legión de casi 40.000 seguidores en Instagram, que han llegado a raíz del libro. Lo que ha hecho que las editoriales se lo disputen y que ‘Los silencios que me habitan’, su segundo trabajo, ya haya visto la luz. Movido siempre por la inspiración y el sentimiento que no expresa de viva voz. Pero con el que pretende seguir escribiendo “por la satisfacción de que la gente esté disfrutando con ello”.

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