En una noche cargada de simbolismo, humor y nostalgia, Manuel Campos Rodríguez, conocido popularmente como Lito, dio inicio oficial al Carnaval de La Rinconada 2026. Con una amplia trayectoria en agrupaciones, el veterano carnavalero transformó las tablas del teatro en un escenario teatral para legar sus "cinco mandamientos" a la fiesta del pueblo
El Centro Cultural Antonio Gala acogió un nuevo pregón de Carnaval, esta vez en la figura de Manuel Campos Rodríguez, ‘Lito’. Con experiencia en Cádiz y en agrupaciones de fuera del municipio, ha sido una pieza angular en la última etapa de la chirigota de Jorge de la Rosa y un prolífico autor de comparsas, creando la suya femenina propia, que cuenta con diversos premios. Sin duda una persona sin la cual el Carnaval de La Rinconada no sería lo mismo.
Y con esa experiencia y su profundo amor por el Carnaval de La Rinconada salió al escenario Lito para proclamar un pregón nacido de la "ansiedad" y el surrealismo. La pieza comenzó con una confesión humorística sobre la presión de recibir el encargo. Lito relató cómo, tras ser convencido en pleno verano, llegó a sufrir pesadillas con el pregón. Esta premisa dio paso a una estructura teatral donde el pregonero interactuó con figuras clave de su vida y del imaginario festivo, incluyendo a su hijo, a quien entregó su mítica capa como herencia.
Uno de los momentos más emotivos fue el encuentro de Lito con su propia murga de 1992, ‘Los caballos con sombrero y chaquetilla’. A través de este viaje al pasado, el pregonero reafirmó su identidad como un talento natural "sin partitura ni conservatorio", forjado en las calles del barrio de La Estacada.
El eje central del pregón fue la aparición de un "dios carnavalero" que le encomendó la misión de difundir cinco mandamientos fundamentales para la fiesta.
El primero de ellos, Amarás al Carnaval sobre todas las cosas, entendido como una "idea peligrosa" y una trinchera para cantar las verdades del pueblo, más allá de la simple fiesta.
“El carnaval es el plantarse delante de los problemas y cantar las verdades de un pueblo a la cara. Y que aquí en La Rinconada, donde el carnaval nunca fue un escaparate, sino una trinchera, amarlo defenderlo, quererlo, alejarlo de lo vulgar, de aquello que lo censura y, cómo no, de los que siempre lo quisieron con muros y callados. Porque el que ama el carnaval no lo vende, no lo adultera, no lo usa para figurar, como ya muchos se empeñan. Sino que lo protege como una madre, lo respeta, lo santifica, lo venera, lo implora y si hace falta lo pregona”.
Un mandamiento que dedicó a la mujer carnavalera. “Y yo me pregunto, ¿pero habrá algo más bonito que una mujer carnavalera con el corazón ardiendo en llamas? ¿Habrá algo más lindo y más bello y valiente que una señora alzando la voz, pariendo y dando luz a un repertorio? Juzguen vosotros mismos. Pero que sepáis y que conste en acta que aquí en La Rinconada una vez hubo alguien. Alguien que sembró la primera semilla para que todas ellas siguieran en el camino. Alguien que fue y que dio la guardia en su gloria, nuestra gran Dolores, La Mora”.
El segundo mandamiento fue: No usarás el nombre de los autores en vano, donde puso en valor las horas de ensayo y creación invisibles.
“Y por eso pueblo mío, no se puede usar el nombre de un autor en vano, porque detrás de cada autor hay dolores que no se cantan y derrotas que no se aplauden. Hay letras que duelen más que la despedida y acordes que sangran más que un silencio. Hay versos que nacen torcidos y que él endereza mordiéndose la lengua para no gritar. Porque a un autor es capaz de abonarse al insomnio”.
Honrarás a la cantera, el tercer mandamiento, un llamado a cuidar a las nuevas generaciones para asegurar el futuro del carnaval.
“Por eso te digo por lo mío, honrarás a la cantera, la protegerás, la escucharás y le darás el sitio que se merecen a los niños para que no se les rompa la magia y a los que ya crecieron para que no se les olvide que son necesarios. Porque cuando un chiquillo canta un pasodoble está anunciando lo que viene y cuando una agrupación joven se planta en un concurso está demostrando que lo que vino fue para quedarse o, Honrarás a la cantera porque son ellos los que se mantendrán encendidos el fuego del carnaval cuando nosotros ya no podamos encenderlo”.
Reconocerás las manos que te visten, un reconocimiento a la labor silenciosa que permite que el carnaval no se quede "desnudo".
“Así que pueblo mío, yo te pido con este mandamiento reconocer la mano que te viste, la mano que te remienda, que inventa, que te salva, la mano que cose los sueños de otros como si fueran suyos. La mano que sostiene el carnaval cuando a todos nos tiemblan las nuestras. Porque el día que se apague esa mano, el día que falte esa mujer, el día que la costurera deje de creer en la maravilla que otros cantan, ese día el carnaval se queda desnudo totalmente, y no habrá letras, ni acordes, ni agrupación entera que nos pueda vestir”.
Por último, el quinto mandamiento es el amor por su familia y el carnaval. “Aun así, ¿sabéis qué? Que me alegro, porque a pesar de que en ocasiones fue duro, para ellos también, sé de primera mano que de algo sirvió y que después de mí ellos vinieron detrás para seguir escribiendo la historia, nuestra historia, la historia de 5 hermanos siempre unidos, que terminaron siendo invencibles, luchadores. Soñadores, pero sobre todo unos hermanos que terminaron siendo carnavaleros”.
El acto concluyó con un Lito visiblemente emocionado, reafirmándose como "el mismo chiquillo que un día soñó con ser carnavalero". Tras agradecer el apoyo incondicional de su familia, el pregonero instó al pueblo a "disfrazar el miedo" y celebrar la unidad de La Rinconada en este Carnaval 2026.
Al término de la ceremonia, sus compañeros le rindieron un sentido homenaje, reconociéndolo una vez más como un pilar fundamental del patrimonio local, al igual que el Ayuntamiento de La Rinconada que de manos del alcalde, Javier Fernández, y del delegado de Fiestas Mayores, Rafael Reyes, le hizo entrega de una placa conmemorativa.